
DESPEDIDA
Miro desde mi cuarto a través de la ventana,
un frío mundo que me es ahora indiferente,
mientras la noche deja paso a la mañana
y los recuerdos se agolpan en mi mente.
Grises fantasmas del pasado,
borrosas imágenes de días mejores,
cuando ella estaba a mi lado
y yo no dejaba de regalarle flores.
Dulces besos, caricias y abrazos,
palabras de amor susurradas al oído,
ya tan sólo son tristes retazos,
silenciados por el tiempo y por el ruido.
Allí es donde querría volver,
a esa feliz época de mi vida,
donde mi única misión era hacer,
que despertara su sonrisa dormida.
Pero no es posible este sueño cumplir,
del paraíso fui cruelmente desterrado,
por lo que únicamente me queda vivir,
sin la dicha de estar enamorado.
Al destino que consideraba mi amigo,
hoy odio con toda mi fuerza,
por condenarme a este duro castigo
y hacer que mi vida se tuerza.
Once años de radiante felicidad,
se han convertido en tristeza,
dando paso a la negra realidad,
de ser huérfano de tu belleza.
Ésta es mi última poesía,
éstos, los últimos versos que escribo,
pues una mujer me robó mi alegría
y ya sólo me queda el olvido.
Si alguien me rescata de este dolor
y me devuelve la inspiración,
volveré a creer en el amor
y me latirá de nuevo el corazón.
ERES TÚ
unos versos,
eres tú el puerto donde cada noche reposa mi corazón en forma
de nave,
eres tú el firmamento por donde vuela mi alma convertida en
acrobática ave,
eres tú la radiante estrella que da luz a cada uno de mis oscuros
universos.
Mi espíritu atraviesa campos huyendo de negros sentimientos
perversos,
de una terrible soledad cruel, que me atreví a dejar bien
encerrada bajo llave.
Ahora vuela muy alto, creyendo nuevamente que un cielo en un
infierno cabe
y con esa esperanza arraigada, busca el néctar de unos rojos
labios tersos.
Mi vida se detuvo de nuevo en el instante en el que tú apareciste
en ella,
se tiñó de mil colores alegres y de un perfume suavemente
embriagador,
se convirtió bajo tu dirección en una nueva película fascinante y
bella.
Olvidé por fin a base de tus limpias sonrisas tanto enquistado
dolor,
calaste con tu lluvia muy hondo en mí, moldeando mis nubes con
tu huella
y ahora guardo ilusionado bajo mi almohada la creencia de un
nuevo amor.
Gracias capital , eres la pupila por donde mira mi corazón.








